Treinta años se cumple el próximo Jueves Santo de la primera Estación de Penitencia organizada por nuestro Grupo Joven, fundado sólo un año antes. Aquella iniciativa de este grupo de jóvenes hermanos caló hondo en la conciencia de los cruceros, hasta el punto que el espíritu que lo inspiró todavía pervive en nuestros días en que la Cofradía del Jueves Santo en la calle constituye el asombro de cuantos la contemplan y una irrefutable muestra de devoción hacia nuestros Benditos Titulares.
Aquellos años estuvieron marcados por el ímpetu y la ilusión de una hornada de jóvenes que entendían que nuestro Jueves Santo, además de un día de fiesta, debía ser también un día de recogimiento y de oración, una vuelta a los orígenes de aquellos primeros Jueves Santo marcados por la austeridad y el rigor; pero, obviamente, adaptado a los nuevos tiempos.
En el año 1985, nuestra Hermandad da un salto cualitativo en la organización de nuestra Cofradía poniendo su sello en la Madrugada alcalareña. Atrás quedó el traslado de nuestra Imágenes a nuestra Ermita de San Gregorio arropada por una multitud devota y enfervorizada, pero sin organización alguna. A partir de este momento y hasta nuestros días, nuestra Madrugada se ha convertido en una de las auténticas joyas de nuestra Hermandad y en lo más parecido a aquellos primitivos Jueves Santo en los que los disciplinantes y penitentes acompañaban, con marcada unción religiosa, a la devota Imagen del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz portada en brazos de un clérigo.
Los años han ido transcurriendo habiéndose mantenido aquel espíritu e incrementándose el número de los hermanos que participan en la cofradía. Sin embargo, por esa tendencia natural que tienen las cosas a deteriorarse y las personas a relajarse; ha llegado el momento, ahora que se cumple el XXX aniversario de aquella brillante iniciativa, de dar otro salto cualitativo para perfeccionar e intentar mejorar algunos aspectos de la más importante manifestación anual de culto externo de nuestra Hermandad; en nuestro permanente afán por alcanzar la excelencia en todas las manifestaciones y actuaciones llevadas a cabo en el seno de la misma.
En esta línea, en el pasado mes de noviembre, comenzaron unos encuentros en la Casa Hermandad con objeto de poner en común y analizar las virtudes de nuestra Cofradía, pero también poner de manifiesto todos aquellos elementos que ayudarían a dar más realce y solemnidad a nuestra Estación de Penitencia. En estos encuentros, que se van a seguir celebrando durante toda la Cuaresma, participan varios miembros de la Junta de Oficiales, los Diputados de Tramos, Fiscales y, en general, hermanos con inquietudes en lo que a nuestra Cofradía se refiere.
Fruto de estos encuentros se ha llegado a interesantes conclusiones que llevadas a la práctica van a tener, sin duda, un efecto muy positivo en el resultado final de nuestra Cofradía. Pero para llevar a cabo estas iniciativas y propuestas necesitamos de la comprensión y la colaboración de todos los hermanos; redoblando sus esfuerzos, aunando voluntades y asumiendo que, tratándose de la mayor manifestación de nuestra fe y de la más importante muestra de devoción crucera; debemos todos sumar y redoblar esfuerzos para, como ocurrió hace ahora treinta años, ofrecer otro ejemplo de compromiso y otra auténtica demostración de la verdadera dimensión y alcance de nuestra muy querida Hermandad de la Vera-Cruz.
Estamos convencidos que, amparados en el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y en su madre, la Virgen de las Angustias, y con la ayuda de todos los hermanos, alcanzaremos una vez más el hermoso reto que nos hemos propuesto.