Queridos hermanos en la Santa Vera-Cruz:
Junto a la Virgen todo es claridad y sosiego. Ella, en su presencia infinita, mejora todo cuanto le rodea. La Santísima Virgen, con su mediación, nos procura del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz la tranquilidad de ánimo y la fortaleza necesarias para afrontar con determinación los retos que se nos presentan. Ella es la que dirige nuestros anhelos, la que se mantiene firme, como al pie de la Cruz, apoyándonos en los difíciles momentos que la vida nos depara.
Su aparición, sólo Dios sabe cuando, marcó un antes y un después en nuestro pueblo. Desde entonces la Virgen Santísima ha guiado a esta su Hermandad por el camino de la mesura y de la prudencia, habiéndose convertido en protagonista destacada de los más importantes acontecimientos vividos.
Así, su Solemne Coronación representó un punto de inflexión para nuestras Hermandades, emergiendo la conciencia del camino nuevo que debíamos emprender. Veinticinco años después, la Residencia de Mayores que lleva su nombre simbolizó la mejor réplica de su corona que sus hijos supieron ofrecerle, en el XXV Aniversario de su Gloriosa Coronación.
Ahora ese camino, no exento de dificultad, se ha visto consolidado con la firma de un convenio a través del cual se han concertado treinta y seis de sus cuarenta y cuatro plazas disponibles; hecho éste que dará estabilidad al proyecto y seguirá haciendo viable que personas con escasos recursos económicos puedan disponer de un lugar digno donde pasar los últimos años de su vida en la Casa que lleva el nombre de la excelsa Madre de Dios, la Virgen de las Angustias.
Por ello, queremos compartir con todos los hermanos y alcalareños en general una jornada de convivencia en las vísperas del XXXIX aniversario de su Coronación Canónica, el próximo 9 de octubre, jornada que significará otro paso firme en la consolidación de nuestra gran obra social, un peldaño más en nuestra permanente búsqueda del bien.
Esta jornada de puertas abiertas del Edificio Vera-Cruz aspira a convertirse en un homenaje a todos los que han colaborado en su construcción y mantenimiento; a los hermanos que, cada día, dotan de vida propia nuestra Casa Hermandad; a los hermanos, fieles y devotos que, con su esfuerzo, han hecho posible que expongamos en nuestro Museo tantos siglos de inquebrantable devoción a nuestros Titulares; un merecido reconocimiento a los trabajadores de nuestra Residencia por su denodado afán por dignificar la vida de los hermanos en Cristo que habitan bajo su techo.

Hasta aquí hemos llegado junto a Ella, andando un largo y gozoso camino. En este largo peregrinaje, siempre Ella se nos ha revelado como nuestra principal compañera en el compromiso contraído con nuestro pueblo y con sus gentes. Ella mantiene viva la vigencia de nuestro sello y de nuestro carisma y, desde muy antiguo, ha sido Ella la que nos ha inspirado la fortaleza de espíritu y la templanza para, a pesar de los contratiempos, defender con firmeza todos esos valores a los que su esencia misma nos obliga.
Esperando vuestra presencia, ruego a María Santísima de las Angustias para que, por su mediación, Dios Nuestro Señor en la Santa Vera-Cruz os colme de salud y de bendiciones.
Alcalá del Río, 20 de septiembre de 2.010
El Hermano Mayor