El Santísimo Cristo de la Vera-Cruz y María Santísima de las Angustias Coronada son trasladados a la parroquia para celebración de los cultos mayores.
La Bajada tiene lugar a la una de la madrugada del sábado 9 al domingo 10 de mayo. Uno de los actos más singulares y sobrecogedores de la Archidiócesis de Sevilla.
Una procesión única, en silencio, a oscuras y alumbrada por cientos de cirios.
La celebración de un culto en honor a la Santa Vera-Cruz se remonta a los orígenes de esta Hermandad a finales del siglo XV.
A partir de 1923, unido al Quinario del Santísimo Cristo, estos cultos pasan a celebrarse en la parroquia del pueblo ante la gran afluencia de fieles.
Las Benditas Imágenes fueron trasladadas de madrugada, en riguroso silencio, con las farolas de las calles apagadas.
La expectación hizo que, en 1925, este insólito e íntimo traslado desembocara en la procesión de madrugada tal cual ha llegado a nuestros días: la Bajada, tal y como se le conoce desde su origen por el desnivel entre la ermita y la parroquia.
Larguísimas filas de cruceros y cruceras van alumbrando a las Imágenes de su devoción, como desde hace siglos.
La prodigiosa y antiquísima Imagen del Crucificado es llevada en brazos de tres hermanos, recordando cuando un sacerdote lo portaba de manera idéntica a como hoy se lleva la Cruz de Guía. El Cristo es acompañado tan solo por la luz de cuatro faroles y los cirios de hermanos de todas las edades que lo acompañan.
Sobre unas pequeñas andas portadas por doce hermanos, precedida por la luz de los cirios de las hermanas de Vera-Cruz, es trasladada la portentosa Imagen de María Santísima de las Angustias Coronada, cerrando la procesión.
El pequeño paso se porta con el brazo caído: la Virgen apenas se eleva del suelo y parece avanzar como si viniera caminando entre la gran aglomeración de devotos que la acompañan y que impiden ver a los hermanos que la portan, haciendo más estremecedora aún esta estampa sin igual.
Se une la multitud de fieles que discurren tras el Cristo o su Madre, cumpliendo sus promesas o en señal de gratitud por los favores que nos conceden.
Tras la salida de la Capilla de San Gregorio de Osset, el itinerario discurre por la plaza de San Gregorio, Coronel García-Baquero, Real de Castilla, Ilipa Magna, plaza de España, San José, Blas Infante, plaza del Calvario, Hermanos Merchante, Padre Ruiz Páez y entrada en la parroquia.
A la entrada en el templo, cuando se ilumina, acontece la procesión claustral de nuestros Titulares del presbiterio a la Capilla Bautismal. Sus pequeñas dimensiones hacen que la entrada de la Virgen se realice sin corona, mostrándose al pueblo más humana aún, si cabe.
La reja que cierra dicha capilla perteneció a la Hermandad, siendo la misma que resguardaba a nuestros Titulares en la Capilla de San Gregorio.
Todos los alcalareños entendemos este simbólico gesto como una bendición, pues las Sagradas Imágenes acompañan el agua que acogerá a los nuevos feligreses de nuestra comunidad parroquial en el año venidero.
A Cristo nos acogemos, con la intercesión de nuestra Madre de las Angustias, a las puertas de los solemnes cultos principales que esta Hermandad celebra en su honor y gloria.





LA BAJADA. SOLEMNE PROCESIÓN DE MADRUGADA.